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Mirar sin convencer: una lectura de Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa

Los domingos es una película que se resiste activamente a una de las tentaciones más comunes del cine contemporáneo: la de explicar, justificar o conducir al espectador hacia una conclusión clara. No busca convencer de nada. Busca, más bien, obligar a mirar. Y en ese gesto hay una apuesta ética y estética muy poco frecuente. Desde el punto de vista cinematográfico, la película construye su sentido a partir de una puesta en escena contenida: planos sobrios, ritmo pausado, silencios prolongados y una música que acompaña sin subrayar. La música —con presencia coral extensa— no funciona como ornamento ni como manipulación emocional, sino como una suerte de respiración colectiva que sostiene el tono contemplativo del film sin robarse el protagonismo. Nada grita, nada se impone. Todo permanece. En ese marco, las actuaciones adquieren un peso desigual pero muy significativo. La tía emerge como el personaje dramáticamente más potente: activa, verbal, incisiva, incluso violenta. Desde su ateís...

Educar personas sin miedo: radicalismos, libertad y pensamiento crítico en la era de la IA

Vivimos en un mundo profundamente polarizado. Las categorías se han vuelto identidades cerradas: derecha o izquierda, creyente o ateo, conservador o liberal, tradicionalista o progresista. Incluso el deporte sirve como frontera. Lo preocupante no es la existencia de diferencias, sino que estas diferencias estén rompiendo vínculos esenciales: familias, amistades, comunidades educativas. Detrás de muchos radicalismos contemporáneos no hay convicciones profundas, sino miedos no reconocidos. El miedo a no entender un mundo que cambia demasiado rápido. El miedo a perder seguridad, identidad o valor personal. Cuando ese miedo no se mira de frente, se transforma en rigidez, agresividad y rechazo del otro. El radicalizado no busca la verdad: busca defenderse. Como ocurre con los celos, el problema no es el otro, sino la inseguridad interior. Se aparenta fortaleza, pero en realidad se revela una profunda fragilidad. Al no haber argumentos sólidos, se recurre a la violencia verbal, al despreci...

Volver a casa: amar sin GPS. El gran viaje de tu vida de Kogonada.

Hay películas que uno termina y, sin darse cuenta, le cambian el clima interior. No por un giro espectacular ni por una frase “para enmarcar”, sino porque tocan una fibra que ya estaba tensa: esa pregunta antigua y nueva que siempre vuelve, aunque uno la evite con ocupaciones, planes, pantallas o ruido: ¿qué es el amor? El gran viaje de tu vida de Kogonada —con su recurso del viaje, del carro, del GPS y de las puertas— no responde con teoría. Responde con una experiencia: la de verse obligado a recorrer la propia vida como si fuese un mapa lleno de desvíos, heridas, decisiones pequeñas que se volvieron destino. Y en esa experiencia, el amor aparece menos como “sentimiento” y más como “conocimiento”: conocer a alguien no es recitar su biografía, sino reconocer los momentos que lo han hecho quien es. Por eso pesa tanto esa tensión: “No me conoces”, dice ella. Y él, en vez de defenderse con generalidades románticas, empieza a nombrar escenas, instantes, detalles que han sido relevantes...

Política, paternidad y la sospecha del vínculo. One battle after another de Paul Thomas Anderson

One Battle After Another (Paul Thomas Anderson, 2025) es una película incómoda porque se niega a hacer lo que el cine político suele prometer: ofrecer héroes, cerrar conflictos, señalar vencedores. En lugar de eso, insiste en algo mucho más perturbador: las batallas no terminan, los roles se intercambian y el precio que se paga —casi siempre— es el amor. No el amor abstracto, sino el amor concreto, exclusivo, privado. Ese que no se deja convertir en consigna. En ese sentido, la película dialoga de manera sorprendentemente precisa con Se acabó el recreo de Darío Ferrari, una novela que formula con palabras lo que Anderson muestra con ironía, encuadres torcidos y finales abiertos. Ambos textos parten de una misma intuición moral: existe una contradicción estructural entre lo político y lo privado , y cuando una causa pretende resolverla suprimiendo el conflicto, algo esencialmente humano se pierde. Ferrari lo dice sin rodeos: “el amor era un sentimiento contrarrevolucionario” . La fr...

Vida, muerte y límite: una lectura antropológica y teológica de Frankenstein de Guillermo del Toro (2025)

La adaptación cinematográfica de Frankenstein dirigida por Guillermo del Toro en 2025 ofrece mucho más que una relectura estética de la novela de Mary Shelley. Bajo la apariencia de una obra de ciencia ficción, la película se revela como una profunda reflexión sobre la condición humana, el sentido de la vida, el lugar de la muerte y los límites —o la negación de estos— en la búsqueda del conocimiento. No se trata tanto de una historia sobre la creación de vida como de una reflexión sobre la imposibilidad de vencer a la muerte y sobre las consecuencias de intentarlo. En este sentido, Frankenstein no es una crítica a la ciencia en cuanto tal, sino a una ciencia que, al desligarse del amor, del límite y del sentido, termina por deshumanizar tanto al creador como a la criatura. La muerte como nudo del problema “Nadie puede vencer a la muerte”. Esta afirmación, implícita a lo largo de la película, constituye su verdadero eje dramático. Víctor Frankenstein no busca simplemente comprende...

Ed Sheeran, Nueva York y la calle como sala de conciertos

Hay documentales que se cuentan, y otros que se caminan. One Shot with Ed Sheeran: A Music Experience pertenece a esa segunda estirpe rara: la de las obras que avanzan con el pulso de una ciudad, sin cortes visibles, como si el tiempo no pudiera interrumpirse porque lo que está en juego no es solo la música, sino una forma de estar en el mundo. Lo vi con la sensación de asistir a un concierto al aire libre —pero no en el sentido clásico de una tarima instalada en un parque—, sino en el sentido más amplio, casi originario: un músico que recorre la calle y convierte cada tramo en escenario. La apuesta formal sostiene la tesis. El “one shot” no es un capricho técnico, sino la condición misma del relato. La cámara no corta porque la experiencia no corta. En esa continuidad se nota la calidad cinematográfica: el trabajo coreografiado de cámaras, sonido, transiciones y ambientes urbanos consigue algo difícil: producir “cortes emocionales” sin cortar. Cada giro, cada entrada a un nuevo espa...

El viento que redime: sobre El viento sopla donde quiere de Susanna Tamaro

 Hay libros que no se leen: se escuchan. El viento sopla donde quiere , la más reciente novela de Susanna Tamaro, es uno de ellos. No porque esté escrita en voz alta, sino porque cada página parece respirada, como si el lenguaje mismo se dejara atravesar por algo invisible. Y no es casual: el título —tomado del Evangelio de Juan— anuncia desde el inicio que el verdadero protagonista del libro no es una mujer ni una familia, sino el Espíritu, ese soplo misterioso que desordena y al mismo tiempo reconstruye las vidas que toca. Tamaro elige de nuevo la forma del epistolario , esa arquitectura íntima donde la palabra se vuelve confesión y la literatura, un acto de verdad. Tres cartas —a Alisha, a Ginevra y a Davide— forman el itinerario espiritual de Chiara, una mujer que recorre el camino entero del ser humano: del pecado al perdón, de la herida a la gracia. Cada carta es una estación de ese viaje hacia la libertad interior. La primera, dirigida a Alisha , la hija adoptiva nacida en...