Educar personas sin miedo: radicalismos, libertad y pensamiento crítico en la era de la IA
Vivimos en un mundo profundamente polarizado. Las categorías se han vuelto identidades cerradas: derecha o izquierda, creyente o ateo, conservador o liberal, tradicionalista o progresista. Incluso el deporte sirve como frontera. Lo preocupante no es la existencia de diferencias, sino que estas diferencias estén rompiendo vínculos esenciales: familias, amistades, comunidades educativas. Detrás de muchos radicalismos contemporáneos no hay convicciones profundas, sino miedos no reconocidos. El miedo a no entender un mundo que cambia demasiado rápido. El miedo a perder seguridad, identidad o valor personal. Cuando ese miedo no se mira de frente, se transforma en rigidez, agresividad y rechazo del otro. El radicalizado no busca la verdad: busca defenderse. Como ocurre con los celos, el problema no es el otro, sino la inseguridad interior. Se aparenta fortaleza, pero en realidad se revela una profunda fragilidad. Al no haber argumentos sólidos, se recurre a la violencia verbal, al despreci...