Un escrito sobre el tiempo y la confianza en Dios.

La paradoja del viaje en el tiempo o la paradoja del abuelo es una paradoja probablemente acuñada por primera vez por el escritor francés de ciencia ficción René Barjavel en su novela Le Voyager Imprudent (El viajero imprudente), de 1942, aunque el concepto ya había sido mencionado previamente por el escritor estadounidense Mark Twain en su novela póstuma El forastero misterioso (publicada en 1916), que a pesar de no pertenecer al género de ciencia ficción, el argumento llega a centrarse por momentos en la infinidad de vidas alternas que podrían ser posibles de no ser por una simple acción o inacción.

En esta paradoja se parte del supuesto de que una persona realiza un viaje a través del tiempo y mata al padre biológico de su padre/madre biológico (e decir, el abuelo del viajero), antes de que este conozca a la abuela del viajero y puedan concebir. Entonces, el padre/madre del viajero (y por extensión, ese viajero) nunca habrá sido concebido ni habrá nacido, de tal manera que no habrá podido viajar en el tiempo; al no viajar al pasado, su abuelo entonces no es asesinado, por lo que el hipotético viajero sí es concebido; entonces sí puede viajar al pasado y asesinar a su madre, pero no sería concebido, y así indefinidamente.

Lo que intenta representar la paradoja del abuelo es la imposibilidad de viajar al pasado, dado que siempre toda acción realizada en el pasado, incluso el simple hecho de estar el viajero en un determinado sitio aún sin hacer nada más que quedarse ahí estático, alteraría el estado del mundo en el futuro y potencialmente podría suponer la imposibilidad del viajero de llegar a haber realizado el viaje en cuestión. Esto pasa en películas como El proyecto Adam,  Interestelar, Inception... En ellas aparece el tema del efecto de alterar el pasado para alterar el presente y que el futuro llegue a ser distinto. 

Cuando a uno le diagnostican un cáncer hay una pregunta que seguramente ronda en la cabeza de todos y es: qué va a pasar? Aparece la ansiedad, que es esa preocupación sobre el futuro. Ante un evento futuro siempre cabe experimentar ansiedad. Le tenemos mucho miedo al futuro precisamente porque el no saber qué va a pasar, el no tener el control de los eventos nos angustia, nos bloquea. ¿Qué pasará mañana cuando te hayas ido? Se pregunta Perales en una de sus canciones y más adelante dice: El tiempo va deprisa y ese día que soñamos vendrá. O José Feliciano dice: ¿qué será? ¿qué será? ¿qué será? ¿qué será de mi vida? ¿qué será? 

Frente al futuro aparecen dos perspectivas: esperar a que llegue o anticiparlo. De las que se derivan dos actitudes frente al control que podemos llegar a tener de él: si no podemos controlarlo en absoluto o si podemos anticiparlo o crearlo. 

Vivir el hoy, el ahora sin pensar en lo que va a pasar: ¿cuándo me voy a morir? Es una pregunta que no tiene respuesta y que puede generar ansiedad. Lo importante entonces será decir: en este instante estoy vivo y voy a vivir mi vida disfrutando, aprovechando, ocupando al máximo cada instante que esté vivo para amar más a Dios, para servir a los demás, para aprovechar el tiempo. Es un carpediemismo bueno. Eso es el hoy, el ahora. Es lo que dice san Josemaría en el Punto 253 de Camino: Pórtate bien "ahora", sin acordarte de "ayer", que ya pasó, y sin preocuparte de "mañana", que no sabes si llegará para ti.. 

Un elemento fundamental en el cine son los guiones. Es decir, la historia que se narra, los sucesos que acontecen... Por lo general los guiones son lineales: la historia tiene un inicio, un desenlace y un final. Pero desde hace un tiempo han empezado escribirse guiones no lineales en los que recursos como las analepsis, prolepsis, líneas que se encuentran, guiones circulares, o múltiples miradas -como en Punto de mira- han cambiado el modo como se escribe y se hace el cine. Ahora incluso empiezan a aparecer los multiversos…Respecto al pasado no se trata de llevar a cabo el experimento que plantea una película en la que Jim Carey hace un papel distinto a la comedia habitual llamada Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Joel queda devastado cuando descubre que su novia, Clementine, se sometió a un proceso médico para borrar de su mente sus recuerdos de él, así que decide hacer lo mismo. Sin embargo, mientras ve los recuerdos de ella desaparecer de su cabeza, Joel se da cuenta de que aún la ama, lo que los llevará a darse cuenta que que el destino no se puede controlar. O que tengamos que hacer como en Memento: Leonard, cuya memoria está dañada por culpa de un golpe en la cabeza al intentar evitar el asesinato de su mujer, tiene que recurrir a la ayuda de una cámara instantánea y a las notas tatuadas en su cuerpo para investigar lo que sucedió. 

Es verdad que aprendemos del pasado, la experiencia nos ayuda a no repetir, por ejemplo, los mismos errores… pero tampoco somos unos nostálgicos que pensamos que todo tiempo pasado fue mejor o que nuestra vida actual solo vive y se sostiene por los logros o hazañas del pasado. Debemos dejar de mirar el pasado y de compararlo con el presente, este es uno de los aspectos que hay que afrontar al momento de la vejez. Como dice Les luthiers cuando habla de… La Indomable: Una mujer atrapada por su pasado: !Suéltame pasado!.

Anticipar el futuro: Cuando una persona emprende un proyecto: casarse, comprar un apartamento, ser un buen católico, llevar a cabo unos estudios, etc. Tiene muy definido un punto de llegada, se trata de un logro concreto. Podríamos decir que en ese caso podría darse un cierto control del futuro al que se quiere aspirar. Hay que tomar una serie de decisiones y resoluciones para poder llegar a ese objetivo. No obstante nos podría pasar que dejamos que nuestra vida sea un barco a la deriva por más que sepamos a dónde queremos llegar, estamos siempre en una actitud pasiva al decir ya me graduaré, ya tendré con qué comprar el carro, etc. Y es entonces cuando asumimos la posición de esperar a ver qué va a pasar y no vivimos en función de ese futuro que nos asusta, que tenemos que asumir junto con la responsabilidad de lo que al final suceda por nuestra inactividad. Es lo que le pasa a las empresas muchas veces con la planeación estratégica: en el 2025 queremos ser la empresa líder en el mercado de…. Y se piensa que por arte de magia las cosas se darán por más declaraciones de objetivos que se hagan. Cosa que por lo demás no suele nunca ocurrir. O lo que le pasa al pusilánime que por miedo, temor, pena, no decide y espera que otros lo hagan por él. 

Pero esta no es la única alternativa respecto del futuro: el futuro lo podemos anticipar, el ser humano tiene esa capacidad, aunque también se sabe de algunos animales que almacenan comida para épocas como el invierno. Qué quiere decir anticipar el futuro: pensar qué estamos haciendo hoy, ahora, para eso que queremos lograr. Es decir: la lucha por ser un buen católico no será momentos antes de mi muerte o en la ancianidad. Es hoy, es ahora. Si quiero graduarme del estudio que estoy llevando a cabo es estudiar hoy ese tema que no me quedó claro o que por el contrario me interesó bastante. Si una persona quiere comprar algo pues empieza a ahorrar, si lo puede hacer, para tener el dinero necesario y comprar lo que necesita. Esto es anticipar el futuro. Las estrategias y decisiones que en nuestra vida emprendemos pueden llevarse a cabo de esta manera. Si una empresa quiere ser líder en el mercado y sabe qué decisiones debe tomar para hacerlo pues lo organiza y empieza a trabajar en función de eso. Cualquier propósito que queramos alcanzar con otras personas requiere una acción organizada, estructurada, a la vez espontánea desde la iniciativa de cada una de esas personas, y que va logrando objetivos, metas. 

Pero el futuro también lo vamos creando así no seamos muy conscientes ni de los objetivos ni de las metas que nos propongamos. Con nuestras decisiones vamos escribiendo nuestra propia biografía. Nuestra vida va adquiriendo un dinamismo, que lleva precisamente a la madurez, cuando somos personas decididas que van tomando sus propias resoluciones. Los pusilánimes, Los indecisos… son personas que aun tienen un aspecto de su madurez pendiente, para una esposa es muy tenaz la indecisión de un marido, entre otras cosas porque ellas buscan seguridad. Esto es como en una serie interactiva que vi en estos días en la que un personaje se somete a unas pruebas y te va poniendo a elegir algunas posibilidades: la decisión en algún momento del juego de tomar una alternativa no te lleva necesariamente a saber si el problema se resuelve o si fue una decisión equivocada. Te lanzas y decides, si te equivocas aprendes y retrocedes o vuelves a empezar. Cuando una persona empieza la vida empresarial suele haber preguntas como ¿te has quebrado? porque son precisamente situaciones como esas las que maduran la persona. El anticipar el futuro no quiere decir que siempre todo me salga bien. Puedo tomar una ruta, un camino equivocado. 

Cuando una persona tiene configurada su madurez con una perspectiva de futuro adecuada capta, entiende, vive mejor la confianza en Dios. Si es una veleta que la lleva el viento será muy difícil, aunque Dios cuida a sus borrachitos, que logre una adecuada comprensión de la confianza en Dios. Hay que tener cuidado porque en algunas personas se puede dar una confianza en Dios ingenua, un optimismo ingenuo. Un cierto provincidencialismo que no es bueno. Una verdadera confianza en Dios se puede dar cuando una persona humanamente hablando pone todos los medios que están a su alcance para que las cosas salgan bien, así no salgan bien.  Es el correcto sentido de poner los medios humanos como si no existieran los sobrenaturales. No se tienta a Dios, porque muchas veces como que tentamos al Señor: a ver si es verdad que me quieres…. necesito este favor…  Confianza en Dios no se traduce en no tener miedo, en no sentir susto, temor, en no equivocarse ante las decisiones que la vida nos plantea, en que las cosas no salgan mal. Es lo que pasa con los enfermos que te dicen que todo está maravillosamente bien, estupendo, fenomenal, en el fondo es una negación de la enfermedad. Puede haber momentos difíciles en la vida que nos llevan en primer lugar a tomar decisiones humanas a la par que rezamos para que sea lo que más nos convenga y lo que el Señor quiera.

La postura pesimista de algunas personas es un poner todas las expectativas en los aspectos humanos y perder de vista el componente sobrenatural. Por  lo general los pesimistas son personas tristes, amargas, que no la pasan nada bien. Quizás lo que les pasa es que han perdido la esperanza. Por eso tiene mucho sentido ese spe gaudentes, ese alegres con esperanza que menciona san Pablo en una de sus epístolas. La esperanza, la confianza en Dios, solo nos puede producir alegría. Una alegría sobrenatural. 

Volviendo a las dimensiones del futuro y del pasado: La esperanza es la virtud del que afronta adecuadamente el futuro. Ante el pasado solo caben el perdón y la promesa dirá Arendt. Pero como no nos quedamos solo en el pasado sino que miramos adelante es allí cuando Señor nos da, porque se la pedimos, esa virtud teologal de la esperanza. 

Hay una canción en el musical de Los miserables que se titula: I dreamed a dream y habla de la perdida de esperanza. En medio del mundo que vivimos puede haber dolor, enfermedad, dificultades, problemas, aspectos todos que nos podrían llevar a perder la ilusión, el optimismo. Y humanamente es explicable: constantemente nos enfrentamos a situaciones humanas que claman al cielo…. vemos personas que han perdido la esperanza, pero somos nosotros los que con nuestro trabajo, nuestra alegría, nuestra oración, estamos llamados a llevar precisamente esa esperanza a tantas personas.


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