La impotencia y la culpa en "La voz de Hind Rajab"
Hay películas sobre las que resulta relativamente sencillo hablar de cine. Uno puede detenerse en la dirección, el montaje, las actuaciones, la fotografía o la estructura narrativa y, solo después, preguntarse por aquello que la historia quiere decir. La voz de Hind Rajab no permite esa comodidad. La historia que cuenta irrumpe de tal manera en la experiencia del espectador que cualquier análisis puramente cinematográfico parece, por momentos, insuficiente e incluso incómodo. La película obliga a mirar —o, mejor, a escuchar— una situación ante la cual resulta muy difícil permanecer moralmente neutral. Hind es una niña atrapada en un automóvil después de que su familia ha sido asesinada. Está sola, tiene miedo y pide que alguien vaya por ella. Desde ese momento parece imponerse una respuesta evidente: hay que salvarla. Sin embargo, la película tiene el mérito de complicar esa aparente evidencia. ¿Solo importa Hind? La pregunta puede parecer brutal, pero constituye uno de los dilemas mo...