One Battle After Another de Paul Thomas Anderson: la ironía de luchar sin héroes
En One Battle After Another (Paul Thomas Anderson, 2025) no hay vencedores claros, ni héroes indiscutibles, ni finales tranquilizadores. Y quizás por eso mismo la película incomoda tanto como seduce. En una época cinematográfica dominada por relatos cerrados, moralejas evidentes y bandos bien delimitados, Anderson propone algo radicalmente distinto: una historia política que se niega a ofrecer épica, una tragedia que se permite la ironía y un drama humano que se burla —sin crueldad, pero sin piedad— de todos, incluido el espectador. La película puede leerse, sin demasiadas dificultades, como cine político. El trasfondo migratorio, la violencia institucional, la represión y la respuesta revolucionaria la inscriben en una tradición clara de cine protesta. Sin embargo, One Battle After Another se resiste a ser panfleto. No idealiza la revolución ni absuelve al poder; no propone soluciones ni reparte certificados de pureza moral. Muestra, más bien, que cuando la dignidad humana es siste...